viernes, enero 19, 2018

Un viaje demasiado guiado

Los viajes de Gullliver

Esta novela de viajes fantásticos de principios del XVIII es uno de los grandes clásicos de la literatura de todos los tiempos... pero a mi me ha aburrido de sobremanera y me veo incapaz de recomendarla a ningún otro lector.

Los viajes imaginarios del protagonista son una sátira, una crítica contra la sociedad y todo eso, pero sencillamente la novela me parece aburrida, y y además creo que ha envejecido particularmente mal. La moral que Swift (no recuerdo ahora mismo si era el autor original o un seudónimo ya que recuerdo haber leído que la obra fue publicada como anónima en su día) es demasiado obvia, y el autor carga contra toda aquella filosofía que no sea la suya, haciéndolo además de una forma tramposa y maniquea, reduciendo cualquier otra forma de pensamiento o moral al ridículo mediante escenarios y situaciones demasiado favorables a sus ideas. Únicamente en el último de los 4 viajes me parece que la sátira es verdaderamente disfrutable, con un autor ya completamente desenfadado que carga contra la condición humana... pero antes me parece un relato malo de feriante, que se dedica a ridiculizar a distintos estratos de poder o de la sociedad normalmente ajenos al pueblo llano, mofándose de ellos y complaciendo al lector u espectador con el mensaje de que ellos son los mejores. Los suyos son unos relatos bastante manipuladores que bajo un disfraz de subversión creo que albergan una herramienta de subyugación en forma de autocomplacencia de la moral y la bondad del pueblo llano inglés y su superioridad sobre todos aquellos que son distintos.

Pero lo peor de todo es que me ha parecido una novela sencillamente aburrida. Es original, eso es indudable, y sin duda en su momento muchas de sus situaciones tenían que ser fantásticas y completamente inimaginables para la audiencia, pero hoy en día me resulta demasiado difícil abstraerme para disfrutarlo merced a una situaciones que no considero especialmente ingeniosas o emocionantes debido a una narrativa demasiado acelerada donde los hechos se suceden a demasiada velocidad y donde todo es siempre conveniente para el tipo de mensaje que quiere transmitir el autor.

martes, enero 16, 2018

Superpsicópatas

Los superhéroes siguen estando muy de moda, y en su mayoría las series que protagonizan están cortadas por patrones muy similares, pero en ocasiones hay excepciones y productos muy interesantes. La historia de Legión sería una de ellas, y siguiendo con la idea de superhéroes locos, aunque bajando el nivel a una escala terriblemente mucho más factible, podemos ver como parece que Netflix ha mejorado algo su nivel de producciones tras unas últimas series algo flojitas.

Legión

Si uno conoce un poco a los X-men y sabe quien es el personaje de Legión, se lo imagina casi el último en una lista de futuribles adaptaciones fuera de las viñetas (aunque mi conocimiento es muy humilde y no se que hace más allá de ser el desencadenante de la Era de Apocalipsis). Legión es mutante extremadamente poderoso, pero también un esquizofrénico y un paranoide; eso es muy difícil de narrar incluso cuando se dispone de la libertad de las viñetas... que decir ya si hay un presupuesto muchos millones de dolares detrás. Y la locura no hace sólo que artística y dramáticamente sea un personaje muy complejo, hace que incluso sea difícil articularlo como un héroe bajo los cánones normales.

Pero la serie -del autor de la adaptación de Fargo (ver reseña)- es una joya. El argumento de lucha entre mutantes y malvada organización humana no es demasiado fuerte, tenemos los clásicos malos con mucha  teoría de la conspiración de fondo, y contra ellos tenemos a cuatro matados con unos poderes y unos recursos bastante discutibles... la acción física se basa en unas pobres coreografías mucho menos espectaculares de lo que pretenden, y además tenemos unas máquinas y unos recursos tecnológicos que resultan magicamente oportunos gracias al guión. Sin embargo, no importa. Esta serie no destaca en su plano físico, es en la narrativa onírica donde encuentra sus virtudes. Ni siquiera diría que la serie destaca especialmente en el tratamiento de sus personajes, más allá de su protagonista el tratamiento de todos ellos es bastante previsible y anodino (quizás se salve su hermana, pero ante ello se contrapone a una "novia" que supuestamente había de ser una de las puntas de lanza de la serie y cuyo desarrollo es muy plano). Nuevamente diré que no importa, esta serie es sobre David y su locura.

La mitad de la serie transcurre en un supuesto plano astral y es aquí donde brilla, con una narrativa que mezcla diversas líneas temporales y alucinaciones y recuerdos (recuerdos que incluso son alterados dinamicamente a lo largo de la serie). Además del propio protagonista, otros personajes entran en su propia mente y vemos aquí los mejores conflictos e ideas del guión. Naturalmente, en este escenario tan imposible encontramos también los mejores recursos visuales, y si ya en el mundo físico la serie recurre a un montaje bastante agresivo, en la mente del protagonista todo el potencial visual de montadores y editores explota y potencia una imaginería repleta de metáforas. No es ya que veamos constantentemente fotogramas esporádicos insertados y escenarios de pesadilla, los juegos de luces juegan con la paleta de colores e incluso -en complacencia del sonido- llegan a convertir la serie en un seria en blanco y negro en ocasiones. Los poderes de David, así como su locura le permiten licencias visuales tan sorprendentes como inquietantes y espectaculares, y a todo esto, que sería inherente por una parte a una serie sobre un loco y por otra a una serie sobre superheroes.
La serie es una gozada a nivel visual, pero narrativa es tan desordenada, tan autocomplanciente en su locura, que conlleva todo menos un visionado fácil. He disfrutado sumamente con el visionado de la serie, y sus 8 episodios -aún con algún que otro momento de bajón- me parece que tienen un buen ritmo... no obstante es una serie tan particular que no puedo recomendarla abiertamente.

The punisher

Este "spin-off" de Daredevil es una serie curiosa. No sé si estaba en los planes de Netflix inicialmente, había flecos que se podían usar -y se han usado- para esta serie, pero en verdad se podía decir que la historia del personaje estaba más o menos contada, y al ser el Castigador un personaje tan sencillo y simple uno no sabía si iba a dar para la clásica serie de 13 episodios. Y acabada la serie creo que el personaje no da para ese metraje, porque la vida de Frank Castle es muy sencilla, va por ahí matando criminales, no hay mucho más. Y Netflix, para alargar la serie se ha puesto a darle transforndo... y creo que con eso se han cargado el personaje. Esta "The punisher" me parece una buena serie, pero al mismo tiempo -desde mi desconocimiento casi absoluto del personaje- me parece una mala adaptación. Intentan, como hacen en todas las series darle un pasado al personaje, pasado del que sale un villano que generará las motivaciones y demás del protagonista... el problema es que las motivaciones de Castle se basaban en que su familia había muerto en un tiroteo entre mafiosos y eso había desarrollado su psicopatía hacia los criminales, el que ahora ese hecho no fuera tan fortuito se carga al personaje porque verdaderamente puede consumar por completo su venganza (supongo que en una hipotética segunda temporada sería muy fácil que se matara a algún amigo de Castle y este volviera a ponerse en modo genocida, pero aparentemente el viaje del antiheroe de esta serie ha llegado a su final).

Ahora bien, lo dicho, pareciéndome un enfoque extraño para el personaje, me parece también una serie bastante digna y recomendable. El comienzo es lento, es de lejos lo peor de la serie, le cuesta coger ritmo y la trama inicial me parece carente de interés y de emoción. Es un grave problema de la serie, pero dentro de lo que son las series de Netflix de Marvel, es mejor esto al clásico bajón que ultimamente se produce en sus segundas mitades. Mientras cimenta el terreno para el momento del atentado y el debate sobre las armas, la serie se cansa de repetirnos lo atormentado que esta Castle por la perdida de su familia mediante incontables flashback, nos presenta como McGuffin un crimen en Afganistan cuya investigación no interesa demasiado (el personaje de la chica de Seguridad Nacional y su entorno no ayuda, se nota que todo esta muy preparado para ciertos momentos) y establece la extraña relación entre Castle y Micro (uno no sabe muy bien a donde quiere llegar la serie con la trama de la esposa del informático, más allá de tener una excusa para introducir a esta en el climax de la serie y conferir a este más dramatismo). 
Las tramas con las que la serie intenta hacer tiempo, las tramas dramáticas mismas de la serie, me parecen flojas. Lo interesante de la serie es su discurso sobre los soldados y la vuelta a casa, donde todos se convierten en Rambos que no saben que hacer ni como sobreponerse a sus traumas. La serie se atreve ahí con un tema muy interesante, y se atreve incluso a meter a la NRA y poner sobre la mesa el debate de las armas (no me gusta aquí demasiado su planteamiento, pues la postura antiarmas me parece que queda algo ridiculizada). En estos puntos es cuando la serie es más interesante.
El ritmo de la serie no es el mejor, aunque acaba por todo lo alto y eso siempre es mejor a que la serie sea decreciente. Las interpretaciones están más o menos bien. La música me parece correcta y la fotografía se me hace un poco oscura de más. Pero el aspecto donde esta serie quería brillar a nivel técnico era en la violencia, y ahí está muy bien. Los tiroteos son tan intensos como contundentes, no hay peleas interminables, solo una bala y otra después a la cabeza para asegurar; la serie no es especialmente gore y busca más o menos no mostrar como revienta una cabeza en primer plano, pero tampoco esconde la violencia nunca e incluso en alguna ocasión se permite el mostrar alguna tortura o secuencia bastante truculenta. 
Es una serie extraña, me parece una buena serie sobre el retorno de los soldados y creo que es bastante recomendable. Es una serie técnicamente impecable, con una gran interpretación de manos de Bernthal y una violencia muy deudora del estilo de John Wick, pero al mismo tiempo me parece que argumentalmente es contraproducente con el personaje tal y como es en los cómics.  

sábado, enero 13, 2018

De auges y caídas

Molly´s game

"El Ala Oeste de la Casa Blanca" (ver reseña) es tan buena que me obliga a seguir cualquier producto de Sorkin, así que tenía bastantes ganas de ver su debut como director en una película (aunque no deja de ser curioso que, cuando la televisión se ha convertido en un medio tan importante, uno de los artífices de tal boom haya dado el salto a la dirección de cine). El resultado me parece bueno, pero no espectacularmente bueno.

"Molly´s game" se basa en una historia real, una esquiadora que tras verse obligada a retirarse acabó convirtiéndose en una reputada anfitriona de grandes partidas de poker clandestinas. Se trata de ese tipo de historias de auge y caída de un rey, alguien que crece en un entorno muy agresivo a costa de otros pero que al final tiene que pagar como cualquiera.

Ahora bien, es un guión de Sorkin, y eso significa -además de mucha velocidad y un nivel cultural bastante alto- mucha nobleza. La historia es real, y supongo que habrá actas de juicios y demás... pero creo que Sorkin se lleva demasiado la historia a su terreno, ennoblece demasiado a su protagonista y pasa muy de puntillas por los aspectos más escabrosos de su biografía para al final poder montar algunos discursos grandilocuentes. Me encanta Sorkin, pero creo que a esta historia le hacía falta un poco más de mala leche y menos simpatía hacia su protagonista. Esta deriva de su discurso, así como un uso algo extraño del personaje de Kevin Costner, son mis mayores pegas para con esta película.
El guión es sólido como cabía esperar de Sorkin. El drama funciona y los actores están bastante bien en sus papeles, donde también ocasionalmente hay lugar para un poco de humor muy bien medido. La dirección es bastante clásica, permitiéndose el director sólo florituras de montaje en algunas secuencias de juego a fin de explicar mejor los matices de las partidas. El ritmo de la película es bastante alto, de acuerdo con los guiones de su autor, y la idea de ir alternando presente y pasado de acuerdo a la narración de la protagonista funciona bastante bien, permitiendo pasar de unas escenas a otras con la facilidad que da una voz en off e insertando las conversaciones con su abogado como pequeñas pausas en el tortuoso pasado. Sorkin no inventa nada en la dirección de esta película, siendo un trabajo sobrio y profesional, aunque sin demasiada garra en este sentido.
Es una buena película y se nota la mano de Sorkin, pero quizás precisamente por lo mucho que se suele esperar de este no es una película que tampoco pueda recomendar encarecidamente.  


Y aprovecho esta reseña para colar unas "reseñas cortas" de otras películas con ciertas semejanzas.

El lobo de Wall Street

Scorsesse es el maestro de este tipo de películas, y esta película es una pequeña maravilla. Son casi tres horas de película, y en su segunda mitad, cuando estalla todo el dramatismo, se me hace algo pesada, los sucesos dramáticos y las secuencias cuasi de acción que la película encuentra para su clímax no me convencen.
Estos defectos quedan en nada ante su primera mitad, la típica narración  autobiográfíca del director evoluciona a casi falso documental y con ello se potencia el aspecto cómico de la película, que es una surreal locura muy disfrutable mientras narra el ascenso de esa basura humana que tiene por protagonista.
Mención aparte el despliegue actoral de Leonardo Dicaprio durante todo el metraje en una actuación memorable. Una película muy recomendable.

Nigthcrawler


Aunque puede verse como una película de ascensos, esta obra es más una gigantesca fotografía de lo amoral e insensibilizado de nuestra sociedad y los monstruos que es capaz de crear.
El guión de la película es algo tramposo al ser algunos acontecimientos algo forzados, pero es sólido y da la sensación de que todo lo que muestra es real (demencial como las afirmaciones totalmente sesgadas y manipuladas del protagonista parecen indiscutibles). 
La dirección es sencilla, destacando sobretodo su opresiva fotografía y un ritmo muy bien medido.
Oscura y siniestra, expone lo peor de nosotros con una naturalidad pasmosa gracias a todo un recital interpretativo de Jake Gyllenhaal.
El suyo es un visionado incómodo, pero terrible y sanamente recomendable. 

miércoles, enero 10, 2018

Servant X Service

Blend S

Creo que la comparación más rápida e inevitable de esta serie es con la franquicia Working (ver reseña), o con aquella serie hermana que respondía al nombre del título de esta entrada (ver reseña), y me parece una comparativa bastante acertada. No diré si una es mejor o peor, pero siendo series distintas, son también series muy parecidas. Esta "Blend S" tiene un humor más otaku al explotar todos los tópicos y clichés imaginables con sus personajes, pero por encima de todo son comedias de ambientes de trabajo, con un grupo de personajes que tienen mucha química entre si y a los que resulta divertido ver trabajar y convivir.
"Blend S" tiene como protagonista a Maika, una chica criada en un hogar extremadamente tradicional que tiene una fascinación por todo lo extranjero. Un día Maika se tropieza con un italiano que regenta un café otaku donde todas las sirvientas supuestamente han de encajar en un estereotipo otaku, y Maika -con una mirada sombría que entra en contraste con su dulce e ingenua personalidad- es perfecta para el papel de sirvienta sádica que insulta a los clientes. Con esta pareja protagonista tenemos a un par de fanáticos de videojuegos, una adulta con cuerpo de niña, una escritora de doujins y un aspirante a idol.
A partir de ahí, slice of life laboral con un poco de comedia romántica. La protagonista es bastante inocente y eso le vale a la serie para exponer y parodiar los diversos tópicos y montar una comedia de contrastes bastante efectiva ya que las sirvientas suelen tener una personalidad bastante distinta a aquella que tienen que encarnar laboralmente. Tengo un poco de problemas con la relación entre el manager de la tienda y la protagonista, ya que desde el principio este se enamora de la prota y la diferencia de edad me lo hace un poco difícil y extraño de ver, pero es una relación casi platónica sometida por completo a la comedia para definir al manager en base a ella... no termina de gustarme, pero digamos que la serie no llega a cruzar ninguna linea que pudiesemos considerar peligrosa. La actitud de los personajes, con sus tonterias otakus, no deja de ser siempre muy amable y buenrollista; esta es una serie gente llevándose bien donde las bromas y las puyas siempre son simpáticas, y eso siempre es alegre de ver.
A pesar de su naturaleza otaku la serie no tiene mucho fanservice (en un par de episodios lo intenta, pero son los más sosos de toda la temporada y parece que la propia serie -o el manga en el que se basa- se da cuenta y no vuelve a incidir demasiado en ello). En general el humor de la serie es bastante inocuo.
Tecnicamente es una serie correcta, no presenta grandes alardes en la animación o el montaje, pero tampoco tiene bajones flagrantes de calidad y se limita a cumplir con unos diseños moe y coloridos y un aspecto -en líneas generales- muy bonito y agradable de ver. Las seiyuus y la música están bien, y la serie tiene incluso la suerte de tener uno de esos openings más o menos pegadizos que se gana la simpatía del espectador. Tiene todo el aspecto del mundo de estar basada en un 4-koma, con pequeñas escenas de un par de minutos que acaban un gag y que más o menos se encadenan entre ellas de una forma coherente, los gags suelen funcionar y al ser una primera temporada la serie cuenta con la frescura que da el ir introdocuiendo personaes que enriquecen el mundo poco a poco.
Son 12 sencillos episodios que se ven francamente bien, con un casting de simpáticos personajes que vemos crecer poco a poco y cuya compañía saca al espectador constantemente una sonrisa. No es una serie innovadora, pero sabe cual es su trabajo y lo hace bien. Un slice of life simpático y sencillo que se basa en la parodia de los arquetipos otakus y que resulta bastante recomendable.

domingo, enero 07, 2018

En el Nirvana de las viñetas

Buddha

Si te gusta el manga, tienes que leer a Tezuka. Uno puede pensar que son obras antiguas, que son infantiles, que el dibujo es feo y que no han envejecido bien. Una puta mierda. Quizás el Tezuka más infantil sea menos recomendable para un adulto, pero todo lo que he leído de su etapa más madura o adulta son, u obras maestras, o mangas muy interesantes (ver reseñas). El volumen de producción de páginas de este hombre, así como la inmensa cantidad de recursos narrativos y la complejidad de muchas de sus tramas hacen que no me sea posible calificarlo de otra forma que de absoluto genio. La suya era una pluma que está a la altura de los más grandes autores del siglo pasado en cualquier campo y, desde luego, no equivocado que se le llame comunmente "el Dios del manga".
Este Buddha, la primera de sus obras largas que leo, es una sucesión de genialidades una tras otra. Verdaderamente, la historia de este manga no es especialmente robusta, y por lo que me he informado tampoco es especialmente fiel a lo que se considera la biografía comúnmente aceptada de Siddhartha Gautama, pero es un manga muy sólido y muy entretenido. En esta obra Tezuka salta hacia atrás y hacia delante en el tiempo frecuentemente y alterna protagonistas entre capítulo y capítulo; el protagonista principal es Buda, claro, pero en torno a él pivotan una serie aliados y enemigos cuyas historias también vemos prácticamente desde su nacimiento hasta su muerte merced a una narración omnisciente que no duda en adelantarnos hechos o romper con un descaro brutal la cuarta pared.
Tezuka nos traslada un mundo horrible de castas donde las guerras y las epidemias se suceden constantemente reduciendo el valor de la vida a la nada. La suya es una trama muy dispersa a través del tiempo y de los personajes, 10 tomos que en verdad son en muchas ocasiones relatos cortos y casi autoconclusivos introducidos en torno al protagonista que se suceden entre sí con unas transiciones inmediatas entre escenas. En ese mundo horrible reflexiona sobre la vida humana y la relación de esta con el resto de la naturaleza estableciendo un discurso pacifista entre humanos y de resignación y aceptación ante las leyes de la naturaleza. Todo forma parte de un todo y hemos de aceptarlo. No soy un experto en conceptos budistas, así que no puedo juzgar si la representación de la religión y sus preceptos es acertada o justa, pero me parece que en todo caso siempre es respetuosa y que no cae en el maniqueísmo de intentar presentar a Buda como un santo ni hacer del resto del mundo un enemigo de sus ideales.
Visual y narrativamente no deja de ser una obra con una gran fuerza, el extraño contraste entre los desnudos, la sangre, la esclavitud, las muertes brutales y las violaciones con un sentido del humor y unos chistes muy presentes se hace muy llamativo. Si a todo esto le sumamos el grafismo particular de Tezuka, muy deudor de la escuela de Disney, en el que la mayoría de las imágenes tienen trazos sencillos y cuasi infantiles (aunque ocasionalmente nos regala páginas muy elaboradas y sobrecargadas que son auténticas obras de arte), la impresión de ver semejantes burradas contadas con una naturalidad tan pasmosa no deja indiferente al lector. Y dentro del sentido del humor se me hace imposible no mencionar como Tezuka rompe una y otra vez la cuarta pared; vemos como un personaje puede cabrearse y romper los marcos de su viñeta y usarlos contra el mobiliario en la siguiente viñeta, y las conversaciones con el lector son frecuentes, llegando a pasear por la obra personajes de otras series de Tezuka como Black Jack... o el propio Tezuka (aquí también es impecable la labor de traducción).
Nuevamente, ante Tezuka no puedo hacer otra cosa que quitarme una figurada boina y recomendar encarecidamente esta obra. Una absoluta maravilla.

jueves, enero 04, 2018

OPDM - 024 - Romance de los tres reinos

Programa relativamente experimental del podcast, donde comentaremos la serie china "San guo" y a partir de ella hablaremos de ese conflicto real que la cultura popular oriental tanto ha popularizado que es el "Romance de los tres reinos". Hablaremos de la historia real y de algunas de sus adaptaciones, divagando sobre ellas como un buen par de aficionados. Este programa no es una lección de historia ni un análisis de la serie propiamente dicho, es una charla entre dos frikis a partir de ella.

Al margen de los tres reinos tendremos tiempo para hablar del juego Dragon Quest Heroes II de PS4 y la serie DC Legends of tomorrow, y en nuestra enciclopedia friki alcanzamos la V, viajando a la Velvet Room de Persona en compañía de los Vorlon de Babylon 5.




Los tiempos de este corto programa son los siguientes:
00:00 - Tres Reinos: Historia
03:06 - Atlas: Velvet Room
03:14 - Tres Reinos: Animes, juegos y otros
03:40 - Bestiario: Vorlon
03:51 - Dragon Quest Heroes II
04:09 - DC Leyends of Tomorrow

Por supuesto, se agradecen likes y retweets, y comentarios ya sea en ivoox o aquí. 

Por último el podcast que recomendamos sobre el tema:

lunes, enero 01, 2018

Los amos del salón

Wellcome to the ballroom

El manga que adapta esta serie es bastante popular, con lo que las expectativas eran bastante altas; pero Production IG son uno de los grandes estudios de anime de nuestros días y se nota que en esta serie hay dinero y saber hacer. Puede gustar más o menos por su temática, pero es indudable que la animación está a un gran nivel y que la serie en si es un producto de una gran calidad.
"Wellcome to the ballroom" es un spokon de libro, es la historia mil veces contada ya de un chico tímido y apocado que logra superarse a través del deporte y crece como persona merced al afán de superación y el compañerismo y la rivalidad de otros deportistas. Lo llamativo de esta serie es que el viaje de autodescubrimiento y aceptación de Fujita Tatara tiene como escenario el mundo de los bailes de salón competitivos. Tiene, no obstante, algo de sentido, si hablamos de alguien acomplejado y tímido, la idea con la que juega la obra de que el baile consiste en atraer y mantener la mirada de todos puede jugar como un elemento catártico.
Y así pues tenemos 24 episodios de entrenamientos y competiciones, de superación física y mental, de adiestramiento en las reglas de esas competiciones y de aprender a conocer a la pareja de baile. Y la serie funciona bastante bien, peca -como todas las series deportivas- de que es un poco forzado que el protagonista atraiga la atención de algunos buenos bailadores y jueces, pero también es verdad que la serie esgrime que no todo es técnica y que la danza es algo muy subjetivo (esto último diría que es una pega de la serie, pues siempre resulta muy complicado en las series de naturaleza artística el entender porque uno u otro competidor gana al ser todo muy plástico y narrarse siempre todo como si cada actuación fuera poco menos que perfecta). Pero, entrenamiento físico y técnicas al margen, lo que importa en esta serie son los personajes. Tatara no es nada del otro mundo, pero funciona como protagonista, y cada personaje que sale en la serie es más interesante conforme la serie gana en confianza; de hecho diría que la "protagonista" es bastante sosa por tópica, y que pronto queda superada tanto por Mako, que juega el clásico papel de chica ultratimida, como sobre todo por una fuerte "Chi-chan" con la que la dinámica del protagonista es tan compleja como natural e interesante. 
Visualmente se nota que el diseño de personajes es el mismo que los de Haikyuu, pero la serie tiene mucho empaque visual, con unos personajes superalargados y estilizados y unos movimientos siempre muy exagerados. Hay recursos durante los bailes, donde se juega mucho con la iluminación, las sombras y alguna que otra metáfora visual, y todo ello le da siempre una gran fuerza visual. Sorprendentemente, habría que decir que la música es relativamente poco importante en la serie y que al dilatarse el tiempo en la narrativa en base a los pensamientos de los personajes, la serie no sincroniza tanto las acciones con el ritmo como cabría esperar. El ritmo en sí de la serie es bueno, sigue la estructura tradicional de las series deportivas con campeonatos con enfrentamientos y entrenamientos en los que vamos descubriendo nuevas variantes del deporte al tiempo que ocasionalmente se presenta algún nuevo personaje; quizás el primer campeonato se hace un poco largo, pero en general el ritmo es muy bueno y la serie engancha con facilidad pasándose muy rápido los veinte minutos de cada episodio y siendo muy adictiva en su recta final.
No inventa nada, pero todo lo que hace lo hace bien, y lo hace además en un escenario muy curioso. La emoción de las competiciones está conseguida, y tanto el drama como la comedia propiciados por las relaciones de los personajes funcionan muy bien. Sin duda, uno de los animes más llamativos del 2017 y una serie sumamente recomendable.