lunes, febrero 27, 2017

Kyoko bunshin no jitsu!!

Skip Beat! 244 - Monstruo no muerto

Que grandísima pena es que Skip Beat! no se centre más en la carrera artística de Kyoko... es un shojo, todos lo sabemos, la serie tiene como eje el romance y tiene que desarrollarlo y todo eso, pero esta parte se ha alargado ya hasta lo indecible y muestra un agotamiento increíble, y la comedia funciona de mala manera, y los secundarios de sagas anteriores aparecen y un lector normal no tiene ni ganas de intentar recordar quienes eran o que hacían. Este manga, como he mencionado ya muchas veces, hace mucho que tristemente tenía que haber acabado y se está eternizando con un desarrollo de la trama demasiado lento. Y tiene sus momentos, porque por ejemplo la trama de la madre estuvo bien... pero cuando este manga brilla es cuando se olvida del romance y se centra en la Kyoko actriz, porque la comedia funciona mejor, y porque sencillamente Kyoko destila un carisma y un estilo impresionante cuando actúa y pasa de chica simpática y tontorrona entrañable a ser la definición de la enciclopedia británica de "la puta ama".
Y han pasado muchos capítulos desde Natsu (aquello fue poco después del centenar de capítulos, con lo que hablamos de medio manga, 100 entregas en una serie quincenal, mucho tiempo en el que sólo tuvimos esa cosa rara y enfermiza de los Cain Brothers), pero por fin la gran Kyoko actriz ha vuelto por la puerta grande para patear culos de directores snoobs y elitistas con su desbordante fuerza en pantalla. 

viernes, febrero 24, 2017

Eterno y referencial paseo

Project X Zone 2: Brave new world

"La aparición de unos zombies al amparo de unas misteriosas cadenas doradas lleva a Chris Redfield y Jill Valentine a Kamurocho, donde han de unir fuerzas con un par de yakuzas y unos miembros del clan Mishima... en inferioridad numérica se verán obligados a huir a las alcantarillas en compañía de un abogado de impecable traje azul, pelo puntiagudo y pasante medium... y ello les llevará al reino de Makai, donde una súcubo y un vampiro se unirán a ellos para hacer frente a unos enemigos cada más numerosos y variados..."
Sobra decir que el argumento es una soberana estupidez que de alguna forma intenta justificar que personajes de diferentes mundos, dimensiones y líneas temporales se unan, porque obviamente no habría argumento que pudiera unir a Dante de "Devil May Cry" con Ulala de "Space Channel 5"... o rizando el rizo a los protagonistas del Resident 1 con los del 6 en una misma época. Pero, como he dicho, es obvio que esto no importa. El juego es un festival de fanservice de personajes de Namco, Capcom y Sega (con la puntual invitación de Fiora de Xenoblade y Chrom y Lucina de Fire Emblem), un gigantesco crossover donde las referencias a los juegos de estos personajes no acaban nunca y donde el humor esta siempre presente habida cuenta del potencial de poner frente a si a muchos personajes similares o diametralmente opuestos (el juego no se limita a referenciar los juegos de los personajes, además de referencias en música o items a otros juegos de las compañías, llegamos a ver menciones a otros juegos e incluso alguna surreal mención a algún anime o manga). Es un juego absurdamente japo donde el juego en si es lo de menos, donde la gracia es ver a 4 o 5 ninjas de juegos distintos hablar entre si, a todas las tías hablar sobre los motivos por los que llevan poca ropa... o en general a un puñado de personajes romper la cuarta pared. Hay unos 60 personajes jugables (aunque esto tiene trampa, ya que la mayoría forman duplas inseparables), y varios enemigos míticos también de sus sagas... la banda sonara incluye numerosos temas clásicos y es digna de compararse con la de todo un Smash, y para rematar el juego incluye hasta una enciclopedia. Es imposible llegar a comprender y entender todo el frikismo que alcanza este juego en cada uno de sus detalles en sus miles de líneas de diálogo (un juego que además nos ha llegado completamente traducido).
Ahora bien, habiéndolo disfrutado mucho, y siendo el juego todo un regalo para cierto tipo de público. No lo puedo recomendar. Sí, si a uno le gustan los videojuegos japoneses, sólo por ver a Segata Sanshiro repartiendo hostias a un villano de la saga Tales con el tema de la película animada de Street Fighter... a ese uno le gustará este juego. El problema es que sólo le gustará a ese uno. Es un juego que vive por completo de su contenido, del cariño que destila hacia su contenido... pero fuera de eso, no es un juego especialmente recomendable.
El juego es un juego de rol estratégico, tipo "Fire Emblem". Tenemos un escenario, normalmente una cuadrícula pequeña con algún que otro elemento dañino ocasional, y tenemos que aprovechar nuestro turno para atacar a los enemigos. Ocasionalmente podemos encontrar algún condicionante tipo "derrotar a X personaje antes de Y turnos" -y curiosamente es cuando mejor funciona el juego, o cuando más te obliga a pensar tus estrategias-, pero la mecánica de la inmensa mayoría de los niveles es muy sencilla, y ello unido a la baja dificultad del juego hacia que apenas constituya un reto. Los enfrentamientos son dinámicos, pudiendo seleccionar nuestros movimientos ante un enemigo pasivo (pero protegido por una férrea guardia), y hay muchos ataques y habilidades que se van desbloqueando y que podemos potenciar o configurar en base a nuestros puntos de experiencia; este tipo de batallas pueden parecer un acierto y darle espectacularidad al juego, pero acaban siendo machacabotones y restan muchísima agilidad a las partidas, haciendo demasiado largas las fases. La parametrización de los personajes, unida a la de la equipación y a las propias posibilidades de configurar nuestros grupos de batalla proporcionan muchas posibilidades de ataque, pero la dificultad del juego por defecto es bastante baja y no nos exigirá exprimir apenas el complejo y trabajado sistema de lucha (que incluye varios tipos de puntos). Una vez concluido el juego se desbloquean más niveles de dificultad que seguramente expriman más las posibilidades jugables del juego y muestren todo su potencial, pero el juego es largo (40-50 horas), y una vez acabado, y siendo tan plano su desarrollo, creo que no es muy rejugable.
Técnicamente el juego no pide mucho a la siempre infrautilizada 3DS. Los controles son sencillos más allá de la absurda cantidad de datos y opciones de cada luchador, y visualmente tenemos unos escenarios sencillos con unos sprites aún más sencillos que se mueven sobre ellos con unas animaciones retro tipo 8-bit. En batalla las animaciones son mejores y convierten cada ataque en un festival de guiños a sus sagas. Técnicamente no es un juego que destaque, aunque eso es algo obvio teniendo en cuenta que se trata de un juego de perfíl bajo y centrado en el autohomenaje y la parodia simpática... el dinero de la producción de este juego se ha ido a la legión de abogados que han negociado los derechos y las condiciones de cada personaje.
Es un juego que me ha gustado, pero yo soy un jugador muy particular y la idea me atraía mucho de primeras... pero incluso a mi, un jugador muy cómplice con la idea, este juego se me ha hecho muy largo en su segunda mitad, cuando no había ya más personajes ni escenarios que presentar y todo se convertía en una sucesión de largos fases donde habías de derrotar casi siempre a los mismos enemigos. Como digo, el juego me ha gustado, y creo que para un público determinado puede ser muy disfrutable de primeras, pero en líneas generales no me parece un buen juego como tal y no puedo recomendarlo.

martes, febrero 21, 2017

1000 palabras valen más que 1 imagen

Fune wo Amu

"Fune wo Amu" es un anime ambientando en un escenario tan poco habitual dentro de la animación japonesa como puede ser el departamento de diccionarios de una editorial. Y la serie nos narra algo tan inusual como el trabajo de un grupo de abnegados trabajadores que luchan para crear un nuevo diccionario, teniendo en contra una editorial no demasiado convencida y un trabajo en sí titánico (la serie nos muestra mucho del proceso de creación de un diccionario japonés y de la personalidad casi enciclopédica de estos, algo que creo que un occidental no podía imaginarse fácilmente).

El anime tiene algo que a muchos nos gusta; no hay chicas monas haciendo cosas monas, hay adultos haciendo cosas de adultos. La serie le da al protagonista un carácter muy introvertido y algo antisocial, y le mete un romance para dar a la serie un segundo motor, y curiosamente son estos los dos componentes que peor funcionan en la serie. El protagonista no es un mal protagonista, de hecho no cae nada mal, pero uno de los secundarios le roba todas las escenas en las que también aparece... hasta el punto de que llegado en algunos momentos la serie pivota hacia él como protagonista y alcanza entonces algunos de sus mejores momentos. Curiosamente el romance del protagonista, sin estar mal, y teniendo a una chica muy carismática, falla por sencillamente falta de tiempo; la serie apenas tiene margen para desarrollarlo y cuando comienza a hacerlo de repente mete una gran elipsis narrativa de una década. Esta estructura narrativa es algo extraña, tenemos un primer acto de unos 8 episodios que componen la presentación de los personajes y el trabajo, y después la serie salta practicamente al final de la elaboración del diccionario. Uno siente que a la serie le faltan episodios, teniendo un buen grupo de personajes con una innegable química entre ellos no vemos nada del trabajo diario de estos, así como tampoco vemos el desarrollo de un par de romances bastante potentes. 

Tecnicamente es una serie correcta, los diseños no son especialmente llamativos, como se corresponde a una serie que pretende ser seria y formal, así mismo la música tampoco destaca especialmente y el trabajo de los dobladores es sobrio. Los escenarios están muy trabajados y las animaciones también muy cuidadas, pero es en la dirección donde destaca, deteniéndose la serie en pequeños momentos o gestos de los personajes que le confieren una gran personalidad y la hacen mucho más resultona visualmente que productos con grandes escenas de acción. La naturalidad con la que se mueven los personajes está muy bien conseguida, y a ella se le suma un bonito simbolismo al imaginar los protagonistas las palabras y su significado en muchas ocasiones.
"Fune wo Amu" es un anime inusual y agradable de ver, muy recomendable para un público que este cansado de clubs de instituto o batallas con explosiones protagonizadas por chicas ligeras de ropa. Ahora bien, no deja de ser un producto algo decepcionante, el suyo es un material tan sugerente que uno piensa que podría dar para más y que no hemos visto una gran parte de la historia.

domingo, febrero 19, 2017

Despidiéndonos de Terry Pratchett

La corona del pastor

Y con esto acaba Mundodisco. Y es una despedida triste, no ya sólo por lo que esta novela significa, si no porque esta inconclusa y se hace dolorosamente patente el estado en el que el genial Pratchett se encontraba cuando escribía esta novela. Sobra decir que a un autor que se ha mostrado tan dedicado no se le puede reprochar nada, pero es una pena que su última novela sea claramente una novela inacabada, porque las ideas están ahí, pero sencillamente el cruel alzheimer se llevó al británico antes de que pudiera terminar este libro.

Es el final del Mundodisco, echo en falta a Rincenwind y a algún que otro, y verdaderamente la odisea de Tiffany contra los elfos no es una historia muy potente, pero Pratchett sabía que no le quedaba más tiempo y que tenía que acabar la saga, y el suceso que da comienzo a la saga es tan potente como inesperado, y tras él no puede haber más novelas de la saga. La pena es que tras las primeras 100 páginas, muy sentidas y muy trabajadas, todo lo que queda es apenas un borrador, un esbozo de 200 páginas que seguramente habrían engordado un centenar más conforme el escritor las fuera puliendo. Pero no es así. Tenemos un trama protagonizada por un "brujo" que podría dar mucho más de si y que se queda en nada, y los elfos y su rebelión podrían también haber desembocado en algo muy sugerente, pero nuevamente quedan en nada (y es especialmente sangrante el errático desarrollo del personaje de su reina). Y Tiffany no es santo de mi devoción, y creo que en este libro se tiene que calzar unos zapatos demasiado grandes, pero aún siendo la protagonista no se libra de numerosos párrafos donde todo sucede tan deprisa que uno piensa que se está confundiendo al leerlo. 

El libro tiene, como siempre, algunas buenas ideas, pero todo pasa de una forma demasiado precipitada. Este libro no es una novela como tal, es un borrador en el que se nota que muchas páginas están pendientes de una reescritura que las dotara de mayor densidad e ingenio.
Obviamente, nada se le puede reprochar a Pratchett, esta novela es un ejemplo de hasta que punto lo dio todo por sus libros. Solo podemos lamentar lo tristemente pronto que vino la vieja huesuda vino a secar esa pluma tan prodigiosa.

viernes, febrero 17, 2017

OPDM - 10 - Yakuza y Doctor Who

El podcast alcanza su décimo programa con un programa que inicialmente iba a ser corto pero que en un pestañeo se fue cerca de las 4 horas. 
Unas horas que se van en dos grandes temas inseparables, los videojuegos de la saga "Yakuza", y la serie -moderna- de televisión Doctor Who. Además en nuestra enciclopedia comenzamos a preparar el terreno para el "Breath of the wild" y recordamos a Togashi, que nunca está de mas.
    

Como siempre, se agradecen likes, que ayudan a dar visibilidad al podcast... y también comentarios -ya sea aquí o en Ivoox- con dudas, sugerencias u opiniones, intentaremos responder a todos ellos.

martes, febrero 14, 2017

Yuri on fire

DUELO XXV
(¡¡la batalla de los signos de exclamación!!)
Hibike! Euphonium 2 
vs
Yuri!!! on Ice

Nuevamente recurro a mi sección de duelos, ya que creo que genera reseñas más divertidas de escribir -y espero, de leer-, y porque además quizás las reseñas de estas dos series serían demasiado serias o aburridas... y luego, claro, ambas series tienen algunos puntos en común muy claros y me apetece enfrentarlas. Y para aumentar el surrealismo, lo haré con categorías que tomarán su nombre de momentos míticos de Seinfeld.

"Yada, yada, yada"


La primera Euphonium ya tenía una narrativa muy sólida, y esta continuación está a la altura. No es perfecta, pero es un ejemplo de anime muy bien dirigido. Tiene cosas mejorables como el excesivo dramatismo del arco de la flautista y la tocadora de oboes (sí, se que suena muy mal), el hecho de que las dos secundarias del grupo protagonista apenas sean importantes y, sobre todo -si bien la serie usa muy bien las elipsis narrativas normalmente- la omisión de las reacciones ante el resultado final me parece errónea a todas las luces. Pero por cada uno de estos errores hay más aciertos. Kumiko sigue siendo una gran protagonista con su aparente indiferencia y su gran naturalidad, y en esta segunda temporada explota por fin el personaje de Asuka con una buena historia. La serie sigue apelando a la competitividad y el sacrificio de este tipo de series, pero se atreve a meter los conflictos familiares que este tipo de competiciones suponen ante el riesgo de dejar de lado el futuro en pos de vanos sueños.

Los primeros episodios de Yuri on Ice son una maravilla. Adictivos como pocos, uno tiene la sensación de estar ante uno de esos animes redondos que ocasionalmente aparecen. Todo funciona en ellos. La animación es muy buena, la serie bella, la música está bien integrada, la comedia está por todas partes, hay un drama de spokon en ciernes, el carisma de los personajes es innegable... en sus primeros episodios Yuri apunta muy alto. El problema llega cuando comienzan los concursos. La idea de representar estos no es mala, y la serie intenta buscar variaciones, y nos presenta a los personajes y sus sensaciones durante sus interpretaciones. El problema es que, sencillamente, se pasa. Llegado un momento la serie se dedica a repetir el mismo esquema episodio tras episodio, y además sin que haya mucha emoción pues todo es bastante previsible. Así pues tenemos un episodio de concurso libre, y luego otro de largo... y a continuación, segundo torneo, con segundo episodio de concurso corto y segundo de largo, y luego la final, con el mismo esquema. Siendo clementes y obviando un par de concursos breves, tenemos que durante más de la mitad de su metraje la serie repite exactamente el mismo esquema, y teniendo en cuenta que además el protagonista es el mismo y que sus canciones no cambian, tenemos una serie espectacularmente repetitiva. Teniendo un grupo de protagonistas tan carismático, y funcionando tan bien la comedia de slice of life de la serie, me parece increíble que la serie renuncie voluntariamente a ella y caiga en el error de repetir continuamente este formato.

"Maestro de sus dominios"

Ambos animes gozan de una más que notable factura técnica y pretenden retratar dos mundos tan hermosos plasticamente como el del patinaje artístico y el de las bandas de música. Pero "Hibike! Euphonium 2" también gana esta batalla, aunque no por tanto margen como la anterior.
Los conciertos de Euphonium son espectaculares. No soy un experto en música, pero no dudo que cada nota está bien tocada y se corresponde con lo que vemos en pantalla (principalmente porque supongo que aquí la animación será casi por completo por ordenador y animar las notas de cada instrumento mediante ordenador será lo más lógico y fácil), pero lo importante es que música y animación están muy bien integrados, y la música se comporta como un elemento narrativo más. El quinto episodio, con una interpretación que se lleva medio episodio es una auténtica maravilla, y dramáticamente funciona a la perfección viendo como los personajes prácticamente hablan con sus instrumentos. Y el episodio que da título a la serie, con la interpretación de Asuka es otra muestra de ello, su interpretación no es espectacular o llamativa, pero sencillamente el bombardino habla más por el personaje que ella misma.
"Yuri on Ice" sorprende en un primer momento, y de hecho tiene uno de los openings más elegantes que recuerdo haber visto. El problema es que, como he comentado previamente, abusa de las interpretaciones musicales. Y, verdaderamente, uno no ve una especial sincronización muchas veces entre la música y las actuaciones, al haber tantas sólo vemos fragmentos y nos perdemos las transiciones entre muchos de estos momentos. Se abusa de algunas metáforas visuales que -dado el carácter plástico de la interpretación- no deberían ser necesarios, o deberían estar completamente integrados con las actuaciones. Además, la animación tiene algunos altibajos notables, y en ocasiones claramente se pierde la sensación de peso de los personajes y no parecen estar patinando sobre el fondo. Es un anime que puede impresionar en un primer momento, pero claramente se emborracha de si mismo hasta acabar perdiendo mucha de su fuerza visual.
Euphonium ganaría ya de por si por los conciertos (ayudada por los deméritos de Yuri), pero donde se alza con la victoria es en el día a día, con una animación exquisita por parte de Kyoani para reflejar la actitud normal de los personajes durante todo el tiempo, con unas animaciones de elementos secundarios como pelo o ropa que se suman a movimientos naturales corporales que van más allá de un dibujo estático con el rostro animado. Mappa es un estudio potente visualmente, pero Euphonium nos rescata a la mejor Kyoani e independientemente de que serie adapte mejor su campo... es muy difícil superar a Kyoani en animación. 

"Aunque no tendría nada de malo"


Yuri y yaoi, dos palabras muy sensibles de usar en el ámbito otaku y que estas dos series atesoran. Y aquí gana, de lejos "Yuri on ice". La razón es tan sencilla como que en esta serie no parece un mero factor para generar polémica o ganarse fujoshis, es parte importante de la trama. Yuri on Ice es tramposa, y apunta claramente a una relación homosexual de los dos protagonistas (y de gran parte del reparto, seamos francos) pero no termina de explotarla. Particularmente no tengo un especial interés en ver un anime abiertamente gay, más bien lo contrario (el género del BL me tira para atrás por razones más que obvias); creo que el argumento daría para un motor dramático muy potente, pero verdaderamente tampoco tiene nada malo tratarlo con una indiferencia natural. El problema que le veo a esta serie es que te lo presenta como lo más natural y cotidiano del mundo, pero no llega a dar el paso definitivo de confirmarlo y se ampara en una ambigüedad muy discutible.

Ahora bien, desde luego, mucho mejor es que lo que vemos en Euphonium, donde tenemos un yuri entendido en el peor sentido posible del manga y el anime... dos chicas que son muy amigas, que tienen una actitud muy íntima entre ellas, pero que tienen sus intereses románticos masculinos muy bien definidos. Obviamente no tengo nada contra que Reina y Kumiko sean amigas, nada contra que sean muy amigas y se cojan de la mano o tengan unos momentos de "comprensión mística" entre ellas; el problema es que claramente la serie está apelando a cierto público con todas estas escenas (incluso hay algunas frases muy surreales que es difícil interpretar), pero luego tras toda la tensión sexual claramente expone la heterosexualidad de sus dos personajes. Y luego te mete chorradas como la clásica comedia tsundere-yuri de Natsuki y Yuuko, que tiene su gracia pero que resulta algo incongruente con respecto a lo que sabíamos de estos dos personajes.
Yuri on Ice no es todo lo valiente que podría ser, pero Euphonium es claramente un anime cobarde en este sentido que sólo busca contentar a un público determinado. 

Así pues, con una serie que venía de muy alto y que logra mantener el nivel, y con otra que apuntaba muy bien pero que se perdió en un bucle de anodinas repeticiones dignas del Agosto Infinito de Haruhi... la victoria claramente es para Hibike! Euphonium 2 en este particular duelo.


domingo, febrero 12, 2017

La virtud de lo imprevisible...

One Piece 855 - "ruido de tripas"

Lo curioso de esta saga es que, verdaderamente, no ha habido ninguna como esta antes. Siempre ha habido un enemigo al final de todo, quizás no lo había en Marineford o Impel Down, pero ahí teníamos el tiempo como enemigo. No en Totland. No es una saga corta como pudo serlo Shabody, y desde luego no es una saga cómica como la Davy Day Figth. Es una saga en una isla, con tropocientos personajes, con mucha carga dramática y con toda una Emperadora de por medio.

Y ya está resuelta.

La boda parece inevitable, creo que es algo que todos hemos dado por hecho desde el principio. Luffy tiene que ver a Big Mom... y no hay mejor manera de presentarse que reventando ese pastel con la que la buena de Linlin tanto parece soñar. Pero ahora mismo no parece necesario. Sanji ya parece haber recuperado su cordura y se ha reencontrado con Luffy; y el resto de la banda se ha reunido a salvo, y tiene las copias de los fonegrifos. Hay asignaturas pendientes naturalmente, la amenaza de Big Mom sobre los conocidos de Sanji debería seguir presente, pero verdaderamente la Emperatriz ya tiene lo que quería y la boda no pasaba de ser una mera formalidad... aunque habría nuevos problemas como el hecho de que Big Mom podría haberse encaprichado de Brook, o podría también enfurecerse mucho caso de descubrir que la banda ha conseguido unas copias de los fonegrifos (pero para eso tendría que saberlo, y habida cuenta de lo que le pasó a Gelatto y de como se ha callado Opera, no se si sería muy prudente por parte de Brulee revelar que los Sombrero de Paja se han valido de su habilidad para salir con vida de todas sus peleas, robar los fonegrifos y corretear por toda la isla... como ya hemos visto varias veces en estos últimos capítulos, la mayor enemiga de la banda de Big Mom es la propia Big Mom). Verdaderamente la saga podría acabar ya. No acabará, claro, la boda sigue siendo una tentación muy grande con esa tarta, ese Tamatebako o esa gran escena que Sanji necesita; y puede que sólo Reiju merezca la salvación, pero los Vinsmoke están en esta saga para algo... e incluso a las malas habría que recordar que seguimos teniendo a Pekoms y Caesar Clown por ahí. Así pues, Oda se encuentra ahora ante una situación tan inusual como tener que "estropearlo" todo; la banda ha salido con vida de una situación muy peligrosa, han sobrevivido a importantes batallas e incluso se han metido en el dormitorio de Big Mom en una surreal escena (dice mucho de la serie que Oda haya podido recurrir al humor para solventar escenarios muy complicados en esta saga).

Bobin parece ser la solución al problema. Siendo el único personaje que se presentó junto a Big Mom en la primera aparición de esta (junto a Pudding, cuya relevancia está fuera de toda duda), y habiéndose mostrado siempre como un personaje muy particular... el hecho de que ahora tenga una recompensa tan baja no hace si no hacerlo más inquietante aún (en mi ranking de personajes inquietantes sólo estaría por detrás de Lafitte). Ahora bien, por muy debilitado que se encuentre Luffy, el que Bobin pueda derrotarlo a él y a Sanji parece excesivo... más cuando el cocinero necesita con urgencia un combate redentor (a efectos prácticos su último gran combate fue contra... ¿Absalon?, ni siquiera derrotó a un tritón o a un Pacifista en solitario... y ante la familia de Doflamingo sólo sufrió honrosas derrotas).

El escenario es cuanto menos curioso. Esta es una saga inusual, una saga principal en la que no se derrotará al gran enemigo, una saga de "toma el dinero y corre"... y ya han tomado el dinero. Es una saga en la que Oda está no tiene que llegar a un determinado punto como si tendrá que hacer en Wano con Kaidoh y sus tres calamidades, y esta ausencia de dramatismo le ha permitido a Oda jugar con la comedia más aún de lo normal... y esto se traduce en una capacidad increíble de la saga para mutar sobre si misma y cambiar drasticamente de un episodio a otro. Hace unos pocos episodios todo parecía extremadamente complicado para la banda; ahora todo parece peligrosamente resuelto para ellos... y por ello mismo parece inevitable que en un par de episodios todo vuelva a parecer perdido para los protagonistas. Y esta imprevisibilitud actual del manga hace la espera para cada nuevo capítulo tremendamente divertida; normalmente las historias ganan cuando se leen de continuo y, sobre todo, cuando se escriben de continuo, cuando el escritor tiene margen para contar y desarrollar sus tramas con el ritmo que estas requieren; el tener que dividir periódicamente la historia, el tener que cortar cada X páginas para conformar un capítulo que ha de tener su principio y su final es un problema para la mayoría de las series... pero no suele ser así para Oda y capítulos como este lo demuestran, porque esos siete días en los que los fans podemos montarnos nuestras teorías locas, esos momentos en los que ves que tu suposición se hace cierta como esos planos en la calavera o en los que descubres que no podías estar más alejado de la realidad con tu idea (incluso si el desarrollo final no termina de convencerte)... esos días y esas discusiones entre fans son un regalo y la gran virtud del género del folletín.